Medellín se cuenta desde las calles, se llega a ella por esas mismas calles.
Caminar y detenernos a hacer una lectura a conciencia de lo que está plasmado, expuesto, esperando por nosotros.
Leer mapas sociales, espejos anatómicos que gritan lo que somos, lo que tenemos, lo que no tenemos, lo que queremos, lo que odiamos, lo que se desea y lo que simplemente se quiere dejar a un lado.
Entre cuadra y cuadra encuentras la cura a todos tus males y dolencias, al que es como el “Dios” criollo reencarnado, que no hace otra cosa que recordarnos, por si lo habíamos olvidado, quiénes somos; al que nos recuerda que el buen paisa lo vende todo, pero eso sí, a un muy buen precio; encuentras desde el"yo, corazón, Rojo" plasmado en una pared, y muchos otros, que aunque los leas una y otra vez, siguen sin encontrarle explicación. ¿Por qué grafitis? Porque no hay una mejor narración de ciudad en la propia ciudad que en las paredes, porque de verdad así sea con uno, nos vemos reflejados.
Simplemente es Medellín.
No hay comentarios:
Publicar un comentario